29 octubre 2009

Distancia

Al atardecer, vuelvo a coger el coche y me alejo de esa maldita estaciòn de tren, antes de que tu tren se vaya, nunca me gustó ver como se  alejaba.

Mùsica alta, canto, mirada fija en la carretera y la mente llena de momentos... y mientras observo por el retrovisor como el cielo oscurece, recuerdo que esta noche volverè a dormir sola, otra vez... 

 El frío que entra por la pequeña rendija que he dejado en la ventanilla  roza mi cara.

Por momentos siento que no solo me estoy congelando por dentro.

Miro a ambos lados y no hay nadie en la calle, pero, creo que es hora de ir despertando, de levantarme, de recuperar las ganas, y de saborear este otoño que siempre me sabe amargo. 

 Y pasaràn los días, uno detràs de otro, lentos, muy lentos, casi interminables.

Y yo aquí, esperando a que mañana, por alguna diminuta casualidad, vuelva a salir el sol.




18 octubre 2009

Carlota

Carlota es una perra maltratada, como tantos otros.

Una perra callejera  a la que un día quizá quisieron y al siguiente tiraron como basura .

 Carlota es bastante buena y nunca ladra, se ve que, hasta por ladrar le pegaban. 

Nadie sabe què pasado lleva a sus espaldas, pero, a juzgar por su comportamiento, su vida ha debido de ser  un infierno.

Al principio, ni siquiera permitìa que se acercaran a ella. Enseguida agachaba las orejas y se escondia en el rincòn màs remoto de la casa. 

Con los dìas, con paciencia y cariño,  Carlota, fué recuperando la dignidad que un día le arrebataron.

 Ya no se pasa la vida dando respingos ni se levanta de un asustado brinco cuando pasas junto a ella por casualidad. 

Pero aun hoy, la maldad humana se refleja en sus oscuros y tristes ojos faltos de brillo. 

Y es que, un trauma nunca llega a desaparecer del todo. 

Hoy, despuès de su paseo nocturo, de pronto, sin razòn aparente, ha vuelto a bajar las orejas, ha metido la cola entre las piernas y ha salido aterrorizada. 

Por lo que ahora Carlota, tendrà su pequeño ataque de pànico cada vez que intenten acercarse a ella. Hasta volver a ganar la suficiente confianza y volver a empezar de nuevo. 

No tengo que preguntarme que cables se cruzaran en esa pequeña cabeza maltratada y llena de miedos. Sin duda el daño sufrido, y el dolor, siguen tenièndola presa de algùn modo y haciéndole confundir las situaciones.

Pero a veces, ese miedo se termina convirtiendo en una trampa, en un peligro mayor que lo temido. 

En realidad los humanos actuamos a menudo igual que Carlota, llevamos nuestra biografìa a las espaldas como quien acarrea una inmensa piedra, y en ocasiones, el peso aplastante de esa roca nos impide levantar la cabeza y contemplar la realidad. 

Vamos mirando nuestros pies, rumiando las heridas del pasado , y padecemos una fatal tendencia a cobrarle al presente nuestras antiguas deudas. Por lo que a menudo, los que nos rodean, suelen tener que apechugar con el fantasma de lo que otros hicieron. 

Cada persona vive con los ectoplasmas de las antiguas relaciones sociales, màs las viejas cicatrices no curadas y los miedos màs remotos. 

Miro ahora hacia atràs y me veo actuando demasiadas veces como Carlota, como un perro apaleado, plegando las orejas y reculando cuando en realidad no habìa necesidad, o quizàs si, quizàs solo fuera cuestiòn de hacerse fuerte, de seguir adelante y de esperar sin rendiciòn, una segunda oportunidad.





14 octubre 2009

Siénteme

Siente, siénteme, siente como me deshago en tristezas, como me rompo en pedazos, como me abraza la ausencia cuando lo que añoro son tus abrazos.

Siente, siénteme frìa, distante, insegura, ausente, perdida... y aun asì, no te vayas, quítame esta venda, coge mi mano y salta conmigo que aun no estoy preparada para saltar sola.

Siente, siénteme, siente mi cuerpo entre tus manos, acaríciame, desgarra mis miedos, roza mis labios, desnúdame a besos y quiereme, aunque no siempre lo merezca.

Siente, siénteme vacìa, silenciosa, inexpresiva... vulnerable y entonces... abraza mis dudas y cambíame el rumbo, que hace ya que las noches dejaron de saberme a nada.

Siente, siénteme, siente mis caídas, mis derrotas, mis fallos, mis errores... y perdona mis días grises que no son pocos, pues al fin y al cabo...


 Soy ese camino imperfecto que tu has elegido.




10 octubre 2009

Como si...

Como si el tiempo no pasara por nosotros, 
como si te hubiera visto ayer, 
como si aun estuvieras aquì, 
como si aun no te hubieras ido...

Como si al amanecer de cada día pudiera acariciar tu cara o rozar tus labios o abrir estas alas negras que perezosas empiezan a desplegarse otra vez y alzar el vuelo.

 
Como si fuera invierno dentro de este cuarto y fuera el sol abrasara,
 como si por casualidad cada vez que huele a ausencia no te echara de menos, 
como si nunca dejara de andar sobre cristales rotos y la sangre brotara recordándome que aun siento dolor.

Que aun puedo sentir algo.

Como si mirar alrededor me llenara cuando en verdad nada aquí puede llenarme, 
como si olvidara, 
como si un día despierto y descubro que no me acuerdo de ti.

Como si no necesitara màs que respirar para mantenerme viva.

Como si las heridas solo fueran marcas de guerra de hace ya demasiados años.

 Como si sonreír fuera obligatorio y un abrazo solo un acto falso de rodearte para clavarte mejor las puñaladas.

Como si solo deseara que al llover las gotas mojaran mi cara y quedar asì, limpia de orgullos, de miedos, de odios y de rencores.

Como si el tiempo no pasara por nosotros...

Como si te quisiera igual que ayer,  aunque ya no lo haga.