Soy todas las guerras que nadie me vio batallar.
Las heridas que nadie imagina cuanto costaron sanar.
Soy el perdón que di, la ira que soporté y las máscaras que use cuando nada iba bien.
Soy las noches sin consuelo, el amanecer de pie frente a las adversidades, la paz que no tiene precio y el desprecio de quien no puede sobornar mi tranquilidad.
Soy un río que ahoga el pasado y que no conduce a ninguna parte.
Un otoño de viejas nostalgias y vientos que se llevan todo aquello que me roba el sueño, y la calma.
Soy inmune al dolor aunque por dentro me rompo y me arreglo con amor propio. Me contengo, me abrazo y me doy permiso para empezar de nuevo cuando creo que ya no puedo.
Soy mas de lo mismo, pero hay algo en mi que no se parece a nada ni a nadie y esa, esa es la única verdad que morirá conmigo o sin mi.