23 febrero 2010

Frío en los huesos

El frío, ya no calaba sus huesos, aquello con lo que siempre había vivido, aquello aun sin nombre la había abandonado  y aun asì, no pudo màs que dar gracias por haberle dado alas nuevas. 

 Aquellos días pasaron, y olvidó el por qué. 

Y es que ahora puede volar libre, disfrutando del paisaje, sin miedo a caer, sin miedo a nada... sin miedo... 

 Hoy, ha vuelto a encontrarle sentido a esta  vida llena de espinas, empeñada en hacerla fuerte a toda costa.

 Llueve como ayer, y como lo harà mañana, pero mientras mira las gotas resbalar por el cristal solo siente que en su interior vuelve a salir un dèbil sol invernal que va haciéndose cada vez màs càlido al paso del tiempo. 

 Se acabò, todo ha pasado ya, la necesidad se había esfumado, ahora lo entendía todo, para sobrevivir tienes que ser egoísta. 

 Y es por eso que el frío, ya no calaba sus huesos.





15 febrero 2010

Agradecerte tanto...

Hoy quiero agradecerte tanto...

Agradecer tu eterno cariño hacía mi persona, cariño   que siempre sentí como el más cálido de los abrazos aun en la distancia.

Y mientras tanto. por el camino, se me quedaron enganchadas todas las veces que no te dije  "gracias", que no te dije "te aprecio", que no te dije "lo siento"... 

 Viví tan cegada, tan deprisa...

Cogí otros trenes  por miedo a perderlos sin darme cuenta  de que el tren que nunca quise perder era el tuyo. 

Hoy quiero agradecerte tanto que no sabría por donde empezar.

Agradecer tu tiempo, tu compañía, tus viajes para verme, tus palabras, tus abrazos, y tu paciencia infinita.

Por todas esas cosas que me has regalado de ti sin pedir nunca nada a cambio.

Y es que, llegaste un día sin previo aviso y simplemente conectamos, y luego me tendiste tu mano y yo, desconfiada del mundo acepté a ciegas pensando que no  aguantarías, que te quedarías en alguno de mis malos días, en algún día de tantos   en los que quería desaparecer y hacía desaparecer todo a mi alrededor.

Y aguantaste , vaya si aguantaste....

Impasible como un muro de fortaleza que sujetaba todos mis pilares en ruinas, como si mi tormenta no te afectara, como si los diluvios solo fueran cuatro gotas resbalando sobre tu rostro inexpresivo... 

Hasta que sin darme cuenta, un día te vi alejarte , te  perdías entre la  bruma  y mi brazo extendido no alcanzaba a tocarte, y mis cuerdas vocales se partieron  en el impulso de gritar tu nombre...

Y luego me sentí tan culpable ... 

Te dejaba ir  como si no nos necesitáramos, como si nunca nos hubiéramos necesitado.

Y pasó el tiempo, y  nos vi   tan cambiados,  tan distintos, tan abatidos que no pude reconocernos.,. De aquellos de entonces solo quedan cenizas pero mi memoria se empeña en mantener vivos tantos recuerdos...

Mereces el mundo, siempre lo mereciste, y yo ni siquiera  supe   verlo.

Y es que hoy quiero agradecerte tanto , tanto , tanto... 

Solo espero volver a verte sonreír... como aquel día...

Como aquel día...