22 abril 2011

Frío

No hace frìo si no se siente absolutamente nada, se esfumò la esencia de aquello que una vez fuè mio, la inocencia, la enorme lucha por descubrir quien soy en verdad, la desesperaciòn calando hondo en mis huesos, la incertidumbre de no saber que serà lo pròximo en faltarme y luego... luego nada.

No hay frìo en mis entrañas cuando recuerdo, mi mente a veces pasa demasiado tiempo fuera, ausente de todo. He aprendido que puedo ir donde quiera con tan solo imaginar mundos lejanos y paisajes olvidados en los que poder huir, cuando en mi mundo no pare de llover.

No siento frìo en mi, no sangro ni siento las puñaladas, la tristeza ha dejado de visitarme y las làgrimas se han adherido a mis ojos secos, cansados de llenar estanques en los que cisnes negros bailaban su ùltimo vals.

No noto el frìo ya congelar mi cuerpo como antaño, quizàs, en algùn momento de mi vida y sin darme apenas cuenta me haya derretido por dentro, y ahora, a pesar de las heridas, vuelvo a ser aquella feliz y sòlida roca de existencia neutral.

No hace frìo si no se siente absolutamente nada.