Conciencia: ¿Que pasa? ¿Que te està pasando?
Yo: Nada, no te importa
Conciencia: Si, claro que me importa, me estas asfixiando aquì dentro, tienes que parar.
Yo: Dèjame en paz ¿Vale?
Conciencia: No, no voy a dejarte, he vuelto, reacciona, despierta, si vuelves a eso... si pierdes lo poco que te queda todo habrà acabado, todo...
Yo: Que màs me da ya... ¿Crees que me importa? Por mi puede irse todo al infierno
Conciencia: ¿Te acuerdas cuando eras pequeña?... Aquellas tardes de fùtbol, las mil caidas con la bici o los días enteros en el campo rodeada de animales, corriendo despreocupada, sin nada màs en la cabeza, siempre rodeada de gente, no eran los mejores amigos pero ahì estaban para ti... Eras feliz... ¿Recuerdas?
Yo: No quiero recordar nada
Conciencia: Solo quiero ayudarte a recuperar parte de lo que te han arrancado por el camino, solo eso...
Yo: Empieza por ayudarme a olvidar
Conciencia: No puedo hacer eso... tienes que levantarte por encima de todo, resurgir.
Yo: ¿Y que coño hago con mis demonios? Ahora mismo no me apetece volver a encerrarlos y estoy cansada... muy cansada.
Conciencia: Aprende a vivir con ellos
Yo: Genial... Por si fuera poco ahora tambièn tengo que aprender a domesticar bestias
Conciencia: Son tus bestias, al final conseguiràs usarlas a tu antojo y en su justa medida... empieza a practicar. Ahora tengo que irme, supongo que volveremos a vernos, hasta entonces recuerda... Utiliza lo que necesites de cada persona y tira todo lo que no merezca la pena, lo ùnico que importa eres tu y al infierno con todo lo demàs.
Yo: ... ¿Y si vuelve a salir mal?
Conciencia: Si vuelve a salir mal, es que no habràs aprendido nada.
Yo: Entiendo...
...
Yo: Necesito armas.
Conciencia: Todas las que quieras.