01 noviembre 2020

Te pienso

Te pienso.

Te pienso  y cuando lo hago, me huele a infancia,  me huele a noches, a canciones solo nuestras, a historias, a sueños, a recuerdos de esos que aparecen de repente, sin esperarlo, y te sacan una  sonrisa. Aunque ahora solo sepan ponerme triste.

Amiga mía, siempre pensé que si el tiempo pasaba  nunca seria por esto, nunca seria llevándose por delante todo lo que un día construimos, que aun en  la distancia siempre quedaría un pedacito de mí que siempre te seguiría allá donde fueras, que si alguna vez desaparecíamos nunca dejaríamos de buscarnos, nunca dejaríamos de intentarlo.

Te pienso, te pienso más de lo que me gustaría aceptar, más de lo que nunca aceptaré, porque dentro de mi, aun  no consigo encontrar la forma de arreglar lo nuestro, la forma  de no perderme tantas cosas... la forma de no perdernos. La forma de dejar de hacernos daño.

A veces añoro todo aquello, el tiempo muerto,  las largas conversaciones, las risas y esa esencia  tuya que fuiste perdiendo  por el camino,  esa esencia a la que siento que me aferro a veces, como quien se aferra a lo imposible, para no perderte, no del todo.  Aunque ya no seas la misma.

Y si te digo que siempre estuve aquí, a veces cerca otras lejos,  hasta el último momento... luchando por ser eternas, como si absolutamente nada pudiera rompernos.   Pero   desde hace tiempo siento que estoy luchando sola. Que estoy luchando en vano.

Y si te digo que   yo ya me fuí, que lo dejo, que sigo mi camino,  que necesito pasar pagina, que todo lo que fuimos y todo lo que somos se quedará donde lo dejamos, estancado, guardado y a salvo, en la cajita de mis recuerdos. Porque nunca se sabe, porque aunque  hoy me gustaría cerrarte todas  las puertas, algo muy dentro me dice que no debo.

Te pienso.

Te pienso y me imagino una historia diferente,  como si verte solo se tratara de recorrer dos calles, como si solo se tratara de una llamada casual para quedar en nuestro bar de turno y hablar las cosas. Como si solo se tratara de cambiarlo todo a nuestro alrededor, cambiar la realidad. Volver al  instante  en que lo jodimos. Como si fuera tan fácil.

Como decirte que ha sido todo un honor crecer a tu lado, vivirte,  acompañarte a ratitos en este camino repleto de vivencias, alegrarme de tus logros y maldecir en silencio  cuando tus heridas abiertas  sangraban y no te dabas cuenta,  desesperarme luego, en silencio sin saber que  hacer  para que te dieras cuenta.

Y es que estuvimos para la otra más veces de las que  creemos, muchas más veces de las que fuimos capaces de entender, mas veces de las que supimos valorar, y quizá, por tenerlo tan asumido dejamos de cuidarnos. 

Te pienso, te pienso siempre y cada vez que lo hago vuelvo a transportarme a cualquier momento,  cualquier momento contigo,  da igual, todos y cada uno de ellos   me hacen sentir que tuve algo a lo que aferrarme, una balsa que me mantendría a flote, una mano a la que agarrarme si resbalo.  Ahora veo  que me equivoqué. 

Y como una maldición.... si por cualquier circunstancia me olvido, si por un momento quiero olvidar,  tengo grabado en mi piel, tatuado en mi columna vertebral, algo   que me recordará siempre que parte de las vertebras que me sostuvieron alguna vez,  también fueron tuyas, que parte de mi historia está escrita contigo en ella. Y eso es algo que aunque quiera, no podré borrar.


Porque da igual el donde el como y el cuando si volvemos... 


Da igual el donde , da igual el como, da igual el cuando.


Solo espero que algún día podamos volver.