13 junio 2021

Decisiones

 Hay veces en la vida en las que hay que tomar decisiones, a veces, descubres que  esas decisiones ya estaban  tomadas desde hace tanto tanto tiempo...

Siempre hay un punto de no retorno, de acabar con todo, de romper los lazos, de llorar por dentro pero hacerse fuerte a la vez porque, es mejor abandonar que aguantar contracorriente solo por costumbres, solo por recuerdos, solo por aprecio, solo por impulsos...Y a veces no es suficiente.

Hay un  instante de despertar, de verlo todo más claro, de recuperar la dignidad, de seguir adelante, porque todo el cariño que pudo haber se esfumó sin previo aviso aunque lo vieras venir de lejos. Porque hay heridas que no cierran, porque cuando duele, odiar  se  hace mucho màs sencillo.

A veces no es rendirse sino  saber hasta donde, porque luchar en vano es solo aferrarse a lo que fue,    porque comprendí a golpes  que de aquellas dos personas hoy ya no queda  absolutamente nada... ni la sombra, ni la esencia.

Y no se en que preciso momento se perdieron de golpe las ganas y las intenciones,  en que momento  me rompí, deje de pensarte, de contar con tu existencia que ya no me llenaba  sino que me estaba desangrando y tu lo sabías...

No se en que preciso momento nos perdimos.

Lo intenté, lo  he intentado, he intentado por todos los medios perdonarte, perdonarme. He intentado sanarme, sanarme de ti, de tu egoísmo, de tus  puñales... De todas tus nuevas oscuridades que no hacían  mas que  hacer crecer en mí un desprecio sobrehumano  e imparable.

Te he llegado a detestar tanto que he decidido parar,  sentarme conmigo, oírme desde dentro y hoy lo siento, lo siento porque en el fondo nunca dejaré de sentirme culpable por haberte odiado,  nunca dejaré de sentirme culpable porque yo no soy como tu. Nunca lo he sido.

Y hoy ya puedo sonreír con toda la tristeza que soy capaz de acumular porque  aun reviven en mi todos los momentos y tantos años... Todas las historias  que conservamos con recelo y que hoy ya no importan nada.   No me importan nada.

Todo en mi que tenga que ver contigo se desvanecerá poco a poco como si nunca hubiera existido. 

Pronto, todo se habrá desvanecido, te lo aseguro.

Hoy por fin te puedo decir adiós, no es un adiós  cualquiera.  por suerte es una despedida fácil. 

Gracias por habérmelo puesto tan fácil.

Hoy, he tomado la decisión  de dejar de estar dolida, de   sacarte    fuera de esta historia que dejó de ser bonita hace mucho,   de esta historia que no quiero seguir contando.


Me cansé... 


Fué suficiente. 




20 febrero 2021

Casualidades

 Fuimos solo un cúmulo de casualidades, el acorde desentonado en una melodía inventada, todas las historias inacabadas contadas sin ser escuchadas, la poesía  oscura en el libro más olvidado,  todas las canciones tristes guardadas en lo más profundo de la memoria.

Y acabé siendo de nadie,  la muñeca rota y ultrajada usada al antojo de quien no supo cuidar lo que tuvo.

Al fin y al cabo, acabamos siendo  todas las malditas incertidumbres posibles, una montaña interminable de dudas, el cariño según  la mente de un psicópata, los errores amontonados en la fragilidad  de  tus absurdos complejos. De tu absurdo  e incomprensible abismo al cual nunca pude asomarme.

Somos el odio contenido, el detestar más profundo, la desidia completa y absoluta  maquillada de aparente normalidad,  el cansancio de aquel  que lucha solo porque no ve otra salida, el último aliento de un náufrago que se aferra a su balsa destrozada solo porque es lo único que le mantiene a salvo. Solo por ahora, solo por momentos.

Y con el paso del tiempo y casi sin darnos cuenta, dejamos de ser. Y es que te empeñaste tanto en ser  olvido... que acabamos olvidándonos.


Fuimos solo un cúmulo de casualidades, solo señales que debí ignorar. 





16 enero 2021

Resurgir

 Volver a resurgir.

Volver a encontrarme, volver, volverme de hierro , sentir que ya no puedo sentir nada, estremecerme aun con mis propios pensamientos,  oscuros intrusos, hienas hambrientas esperando cualquier ínfima flaqueza para devorarme.

Volver a rendirme,  arroparme entre   recuerdos que solo me dañan porque no se olvidar,   porque nunca supe. 

Sacudirme las tristezas que no son mías, que no son de nadie, pero  siempre vuelven a mi como   si fuera yo, mi mente y mi cuerpo el último refugio.

Y  cierro los ojos para desaparecer por dentro,  y me araño el alma que ya no tengo  aunque algo sangra y no lo entiendo, y mientras  me desangro en desdicha, suspiro... suspiro como si me diera por vencida, como si ya no pudiera salvarme.

Y volver a buscar sin descanso  algo que me rompa las cadenas, que me rompa  las ideas, que me rompa  en mil pedazos las  costuras que me unen al  infinito desconsuelo de las  ausencias que no pude ni quise llorar.

Volver a levantarme, sentirme cuerda, rasgarme la piel hasta las venas, arrancarme uno a uno cada esfuerzo en vano, cada  sombra parasitando  mi cabeza, las veces que me dije que no podría.

Volver, volver a escribir  , derramarme en cada letra,  derramar mis   renglones torcidos en estrofas desbocadas y sin aliento,  derretirme, evaporarme luego y caer como  lluvia ácida sobre los campos de mi inconsciencia ya dormida.

Volver...

Volver  una y otra vez al sitio donde me juré  nunca más, promesas absurdas  desvaneciéndose  en mi memoria, desvaneciéndose lento, como si nunca hubieran existido,   como si no pudiera permitirme el lujo de dejarlas ir.

Y moribunda volver   a ser el todo en la nada que nunca encuentro, las ganas  rotas, el  silencio entumeciendo mis huesos   ya doloridos de excusas, la costumbre de querer luchar a pesar de todo, a pesar de todos, a pesar de mi.

Volver...

Volver a resurgir de entre mis cenizas,  como si  nunca hubiera ardido en llamas.