30 julio 2009

Deja

Deja que sea mi boca la que te maldiga en silencio, que escriba historias inventadas mientras guardo mi existencia en un cajòn, olvidada...

Deja que no sean tus palabras las que me abracen cuando tenga frío.

Deja que el miedo se escape por el resquicio de la puerta.

Que vuelvan las ganas de esbozar una sonrisa, aunque el tiempo se empeñe en congelar todo a su paso.

Deja que grite al viento y desgarre al dolor por haberse quedado demasiado tiempo.

Deja de regresar a mi cada vez que decidas no quedarte.

Deja que calme mi ira hacía mi por haber confiado de nuevo.

Deja, déjame, vete lejos.

Que si ya te olvidé una vez...

Puedo hacerlo de nuevo.