Ya no se si camino hacia delante, sin rumbo, o lo que hago es ir marcha atrás constantemente.
Quien sabe si tal vez vivo porque me reinvento una y otra vez, y otra... y otra.
No encuentro motivos para esperar lo que nunca va a llegar.
Ya no escucho melodías, ni voces, ni el murmullo que solía volver en aquellas noches en las que no podía dormir.
No encuentro nobles hechos de los que aprender a ser, mejor cada día.
Ya no busco el silencio, ni la apatía.
Me quedo aquì, a observar, como todo se cae a trozos sin que pueda hacer absolutamente nada.
El bosque de detràs de mi ventana ha desaparecido.
Asì que hoy, no encuentro las ganas de mirar al mundo a la cara, de ponerme los tacones, de salir ahì fuera.
Hoy regreso al mismo agujero del que me sacaron... pero ya ha dejado de llover.
