A veces, sobra con que el mundo me de la espalda para mirarme hacia dentro, para mirarme las entrañas, para saber que quizàs aquello que soñaba no fuè mas que un espejismo de ilusiones frustradas por el paso del tiempo.
Las circunstancias es aquello que te golpea y luego ayuda a levantarte.
Me hago fuerte con los daños, con las caídas, con las derrotas, nos hacemos crueles y distantes formando grandes muros de fría roca, y casi sin darnos cuenta, nos abrazamos a la desconfianza como si fuese lo ùnico que pudiera salvarnos.
Siento que he llegado tarde, que mi tren hace mucho tiempo que pasò, la frustraciòn de acabar perdiéndolo todo, el saber que todo aquello que se ha ido ya no volverà, y las heridas aun abiertas escuecen a pesar de los años.
Camino descalza por mi mente, en mi mundo perfecto, ausente de todo, observando lo que no puedo llegar a ver estando despierta, allí donde la realidad nunca es un puñado de cadenas aprisionando mi cuerpo, donde puedo morir una y otra vez imaginando como seria no haber existido nunca.
El dolor, ya no es màs que ese instante efímero en el que te echaba de menos.
A veces, sobra con que el mundo me de la espalda para volver a sentirme viva.
