Como va mostrando lo verdaderamente importante, sin mascaras ni pinturas, sin armaduras ni muros acorazados de piedra y hierro.
Noto como me falta la voz para gritar alto que ya no quiero màs,
que ya es suficiente, que me da igual porque nada va a pagarme tantas horas interminables frente a la misma ventana.
Tantas horas perdidas...
Noto el aire que inhalo profundo en mis pulmones para calmar esta ansiedad que a veces se apodera de mi, esta desesperación que me apresa entre sus fauces en mi debilidad más absoluta.
Este vivir por fuera y morir un poco màs por dentro cada vez.
Noto y se, que cerrar los ojos e imaginar es la ùnica forma de escapar, de viajar a un lugar lejano, porque volar, aun herida y con el alma llena de parches es claramente mi mejor opciòn ahora.
Noto la falta de oxigeno, la falta de ganas, la falta de... TODO.
Y me imagino corriendo entre arboles, con las làgrimas resbalando por mi rostro y con el coraje que a veces me falta colgando de un hilo, cayendo en la huida y volviéndome a levantar de nuevo.
Una y otra vez... y otra... y otra...
Que no puede una tener siempre la cabeza cargada de sueños que nunca van a cumplirse.
Noto que ardo por dentro, que ardo, que no dejo de arder y no se como apagar este incendio que me abrasa la carne.
Sabiendo que pronto, dentro de mi, solo quedarán cenizas, grises, fràgiles y livianas cenizas que se acabara llevando el frío viento del invierno.
Y aun así, algo me impulsa siempre a seguir caminando.
Solo espero que nunca me falten, el valor para afrontar, la fuerza para seguir y el sentir...
Para poder seguir sintiendo.
