A veces... ni el ùltimo rayo de sol de la tarde, sustituye las ganas de volver a encontrarme contigo.
Anochece pero en mì... anocheciò ya hace tiempo.
Y si me paro a pensar un instante, solo un instante, quizàs ese instante me recuerde que no debería de haberme fustigado, que en momentos así lo ùnico que vale es seguir adelante, sin volver la vista.
Siento que el tiempo vuelve a pararse, que amanece y anochece sin darme casi tiempo a vivir, que ni siquiera tengo ganas de salir ahì afuera, de afrontar mi vida.
Como si el invierno que lentamente va entrando lo estuviera congelando todo a su paso ... como si no hubiera nada que decir ya, ni una sola palabra, en estos días de pura ausencia.
Y algo que no acierto a nombrar cala mis huesos, congelando por completo estos pensamientos que amenazan con desbordarse… siento, como se adentra en mi, carcomiendo lo poco que queda.
Y es que a veces...
Ni el ùltimo rayo de sol de la tarde, sustituye las ganas de volver a encontrarme contigo.
