Allì donde cae el olvido, donde todo perece o marchita, donde todo es silencio, ausencia... y abismo.
Allì donde no existe la cordura ni tiempo, ni espacio...
Cayò.
Y al levantarse ya no era la misma, algo había cambiado, en sus ojos, apagados y sin brillo ya no había vida, nada se reflejaba en ellos.
Irónicamente se sentía bien, por primera vez en mucho tiempo sentía la sangre correr por sus venas, sentía sus alas desplegadas hasta el infinito, todo dejaba de importar, poco a poco...
De pronto, se olvidò del mundo y todo empezò a tener sentido, las cadenas que fuertemente la amarraban estaban rotas, como si todo este tiempo hubieran sido de barro. Se secò la cara, esbozò una sonrisa y empezò a caminar...
Ya nada, absolutamente nada le ataba a la tristeza.
