Te escribo porque es la mejor forma que tengo de expresarme.
Hace ya tiempo que no se nada de ti, ¿dónde has ido?.
Hoy, casi por casualidad, viejos fantasmas del pasado han vuelto y me han recordado que verdaderamente hice daño, que aunque me auto engañara con odio no tenia excusa para hacer lo que hice.
Ahora lo sè.
Solo era una niña dolida con el mundo.
Y por eso te escribo, conciencia, porque en cierto modo eres la culpable de mis desvaríos repentinos y sin sentido alguno, porque apareces siempre obligándome a retroceder mis pasos antes de que tome el camino equivocado.
La verdad es que incluso he llegado a odiarte, siempre intentando hacer de mi alguien cuando mi ùnico propòsito ha sido desaparecer... simplemente desaparecer... simplemente no ser nada.
Siento que hay cosas que debo arreglar, cerrar la puerta y que no vuelva a abrirse, siento que debo retroceder y hacerme única responsable de mi propio pasado, de las heridas, y quizà no salga bien pero al menos lo habrè intentado ¿no crees?
Querida conciencia, sálvame de esta cabeza mía que lo ùnico que sabe hacer es fustigarme.
