No puedo luchar contra todo lo que me haces sentir con tan solo mirarme, con tan solo tocarme, con tan solo tenerte.
No puedo luchar contra tu tacto, contra tu olor, contra tu forma de rozarme, de entenderme sin preguntas, de abrazar mi tristeza, de hacer de mi desorden un orden que a veces no acepto aunque siempre entiendo, que mi alma desbocada solo quiere tus ataduras, que me haces ser mejor cada día.
No puedo luchar contra el tiempo, contra las dudas, contra el deseo que crece a cada paso que damos juntos, y al desearte descubro que no habrá jamás alguien que me haga sentir tan libre.
No puedo luchar contra los silencios, contra mi, contra ti, contra nosotros, y es que para mi, la llama aun arde soberbia y amenazante como lo hizo aquella noche, con el roce de tus labios en aquel primer beso.
Si tu no soplas... yo tampoco.
