11 julio 2010

Llamas

La tarde se viste de un color rojo anaranjado, de la càlida brisa de verano, del sol màs ardiente, de la soledad màs inmensa.
Se viste de olvido, de recuerdos muertos, de sonrisas invisibles, de flores marchitas, de silencios incòmodos, de pensamientos vacìos. 

 Y mientras muere el sol, el viento trae el sonido de un violìn, mùsica infernal llega a mis oìdos mezclada con un intenso olor a cadàver y una inmensa sensaciòn de locura. 

 Vuelvo a imaginar que la tortura es una forma de vida, que la sangre resbala por cada una de las heridas abiertas mientras...

La tarde se viste de un color rojo anaranjado, de la càlida brisa de verano, del sol màs ardiente, y la ira màs inmensa.