21 diciembre 2010

Nada

Era frìo y efìmero todo lo que pasaba por su mente, y nada màs quedaba.

Un cementerio de ilusiones muertas, paisaje asolado, y algo, que arañaba su piel como si quisiera desgarrarla, un barco fantasma a la deriva, desterrado por el tiempo.
Y nada màs quedaba...

Ni làgrimas, ni ganas de sentir, ni ganas de recordar, pero aun asì no olvidaba.

Era feliz... y lo demàs no importaba.

Solo su INDIFERENCIA

y nada màs quedaba...

Nada.