Un cementerio de ilusiones muertas, paisaje asolado, y algo, que arañaba su piel como si quisiera desgarrarla, un barco fantasma a la deriva, desterrado por el tiempo.
Y nada màs quedaba...
Ni làgrimas, ni ganas de sentir, ni ganas de recordar, pero aun asì no olvidaba.
Era feliz... y lo demàs no importaba.
Solo su INDIFERENCIA
y nada màs quedaba...
Nada.