Caricias, a veces difuminadas, efìmeras, casi inexistentes.
Mentiras, mis esperanzas rotas a golpes.
Los silencios que a veces no fueron màs que falsas palabras dichas hacia dentro.
Espinas, cada minuto que perdì intentando entender, intentando comprender tanto egoìsmo gratuito.
El frìo a cada paso, la indiferencia que una vez me hizo fuerte y las caídas hacia el abismo, hacia mi abismo absoluto.
Espinas, cuando nunca es suficiente, cuando todo es relativo, cuando no se sabe el como ni el por que, cuando pierdo la batalla y luego me río del mundo, a carcajadas.
Cuando son mis recuerdos los que me impulsan a no caer, cuando me entierro entre decepciones y vuelvo a renacer de entre las sombras, orgullosa...
Espinas que me atraviesan recordàndome que no ha sido fàcil, que nunca lo fuè y que tampoco lo serà a partir de ahora.
