02 julio 2010

Frío invierno

No vendería mi alma al diablo, la regalaría, daría mi vida, mi existencia, mis buenos momentos, mi locura, mi carne, uno a uno cada uno de mis huesos, mi sangre, mi desprecio, mi rencor, mi orgullo, mi ansiedad, mi angustia, mi dolor, todas las personas que han marcado a fuego sus frustraciones en mi piel.

Doy cada una de mis heridas, cada una de mis noches eternas, cada segundo del tiempo que perdì malviviendo en vidas ajenas que creì mìas. 

 Lo daría todo y me conformaría con ser un alma errante, un barco a la deriva, una corriente de aire que torna y retorna caprichosa por entre los huecos de este ser, cansado ya de cuentos empapados de mentiras que me hacen dormir bien, hasta que despierto, y entonces todo vuelve a empezar, las mismas excusas, los mismos actos, la misma mierda maquillada con cuatro palabras bonitas que no son màs que una asquerosa forma de esconderse tras el viejo y polvoriento disfraz del egoísmo. 

 Regalaría mi mundo interior, el mundo en el que me escondo cuando no quiero recordar mi pasado, o mirar el futuro, o arrastrar con mi presente. 

 No quiero nada ya, me sobra todo, me sobràis absolutamente TODOS. 

 Es hora de volver al frío invierno.