Se acaba su camino, se apaga su llama, se acaba el dolor, los largos años de agonìa, la incertidumbre, y pronto, se apagarà tambièn su mirada.
Se va una parte de mi vida, de mi infancia, una madre en ciertos momentos, una abuela en muchos otros, una mujer generosa, luchadora, entregada.
Y hoy los recuerdos resbalan por mi mente como làgrimas ya no lo hacen por mi rostro, pues no hay lugar para la tristeza, no la hay cuando quedarse, no es ya màs que dolor, no hay lugar para quedarse atràs y no afrontarlo.
Hoy solo quiero recordarte, recordar cada día que cuidaste de mi, cada dìa que te tuve, que tuve tu presencia, tu cariño, tu persona. Hoy no quiero otra cosa que no sea recordar tu sonrisa, tu bondad, tus abrazos...
Hoy solo quiero recordarte feliz... eterna...
Y con un nudo en la garganta me despido de ti en la distancia, no sin antes decirte que lo siento (tu ya sabes por que), y que gracias por todo, simple y llanamente gracias.
Cierro los ojos y respiro hondo pues se que te pierdo.



























